🌹Por qué las rosas siguen siendo mis flores favoritas (aunque se digan cliché).

Si tuviera que elegir una flor que represente el equilibrio perfecto entre delicadeza y carácter, diría sin duda: la rosa.

Ya sé lo que estás pensando: “¡Qué típico!”. Pero espera, no hablo de las rosas empaquetadas en plástico rojo del supermercado el 14 de febrero. Hablo de las rosas auténticas, esas que tienen historia, aroma real y espinas que no piden permiso. Las que crecen desordenadas en los jardines y se abren lentamente, como quien no tiene prisa por mostrar su belleza.

🌸 Un flechazo desde niña

Desde pequeña me encantaban los paseos por el jardín de mi abuela. Había un rosal antiguo junto a la verja, y recuerdo pasar los dedos por los pétalos como si fueran de terciopelo.
No todas olían igual: unas eran dulces, otras más especiadas. Y ese descubrimiento me fascinaba.

Cada rosa me parecía una carta escrita por la naturaleza con una caligrafía distinta.

🌱 No todas las rosas son iguales (y eso es lo mejor)

Hay más de 30.000 variedades de rosas. Algunas florecen una sola vez al año, otras lo hacen varias veces. Hay rosales trepadores, miniatura, ingleses, silvestres…
Cada uno tiene su carácter y necesidades, como si fueran personas.

💡 Dato curioso: las rosas no tienen espinas, ¡tienen acúleos! (Una diferencia botánica que me hizo sentir sabia el día que lo aprendí).

🌷 Consejitos para mimarlas

💧 Riego: al pie, sin mojar las hojas. Mejor por la mañana.

🌞 Sol: mínimo 6 horas al día. No son tímidas.

✂️ Poda: sin miedo. Podar es regalarle energía para florecer mejor.

🐛 Plagas: sí, los pulgones las aman. Pero un poco de agua con jabón neutro suele bastar.

¿Y por qué las amo tanto?

Porque las rosas son un recordatorio constante de que lo bello también puede pinchar, que lo clásico puede seguir sorprendiendo y que cada pétalo esconde algo más profundo que su apariencia.

Una rosa no es solo una flor. Es una forma de mirar el mundo.